CRISIS MEDIATICA: Qué podemos hacer?



Primero definamos qué es una crisis: Es “cualquier evento que amenaza la imagen y reputación de una institución, compañía o persona, que tiene el potencial de generar publicidad negativa y de tomar un tiempo extraordinario por parte del equipo directivo para enfrentarlo”. Escuchamos y leemos mucho acerca del término “manejo de crisis”. ¿Qué es realmente?
Escandalo/ Agentes del presidente Obama en Colombia

Yo lo defino como el manejo estratégico de la información y las comunicaciones ante situaciones que puedan amenazar la reputación de una institución y/o lesionar sus atributos”.

Subrayo la palabra “estratégico” ya que es de vital importancia comprender que ante una situación de conflicto, donde una campaña negativa en los medios de comunicación pudiera afectar la reputación de una institución y sus marcas, lo correcto no es dejarse llevar por el pánico sino trazar objetivos muy claros y perseguirlos. En pocas palabras, en una situación de crisis hay que ser más estratégico y menos emocional.

Sucede a menudo que los ejecutivos de una empresa víctima de un escándalo o ataque mediático reaccionan de manera muy emocional: Amenazando con demandar a los medios de comunicación o al redactor de las noticias, ofendiendo y lanzando mensajes sin sentido, sin ninguna dirección o, incluso, responden con una campaña publicitaria comercial que no tiene ningún impacto en la creación de percepciones a nivel del debate en la opinión pública.

En mi experiencia como experto en el manejo de crisis he comprobado que existen dos caminos para reaccionar ante una situación de crisis mediática:

1. Reaccionar en forma negativa, encubriendo los hechos, evitando el enfrentamiento público, en cuyo caso será difícil recuperar la imagen empresarial.

2. No estallar ante la crisis, mantenerse de pie y actuar en forma organizada con posibilidades de recuperar la imagen empresarial y la reputación de la empresa. En resumen: Ser más estratégico y menos emocional.
 

Lo más adecuado en el manejo de crisis es tomar el control de la agenda del debate público en los medios de comunicación lo antes posible para evitar el posicionamiento de adjetivos negativos en contra nuestra.


¿Cómo tomamos control? Haciendo un correcto y ordenado manejo de la información generada diariamente por los medios de comunicación y planeando y dirigiendo con precisión nuestra comunicación a través del diseño e implementación de una estrategia de comunicación de contingencia con rumbo, con sentido, haciendo un adecuado manejo de crisis.


http://www.seoprofesional.com

10 ESTRATEGIAS DE MANIPULACION MEDIATICA: Noam Chomsky.



El lingüista estadounidense Noam Chomsky enumera diez recursos utilizados por los medios para manipular la opinión pública a favor de diversas agendas corporativas o gubernamentales


1- La estrategia de la distracción.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja con los otros animales (cita del texto Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2- Crear problemas, después ofrecer soluciones.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana o planear y ejecutar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3- La estrategia de la gradualidad.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. De esa manera condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (como el neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4- La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5- Dirigirse al público como criaturas de poca edad.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se pretenda engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

6- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional y por ende al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones o inducir comportamientos.

7- Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que el nivel de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores” (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas).

8- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.

Promover en el público la idea de que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.

9- Reforzar la autoculpabilidad.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autoinvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. ¡Y, sin acción, no hay revolución!

10- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el que los individuos tienen y ejercen sobre sí mismos.

LA ESPIRAL DEL SILENCIO: Elisabeth Noelle-Neumann



EL TEMOR A LA IMAGINACIÓN SE TRADUCE EN FALSAS VERDADES,
MIEDO A LA SOLEDAD.

La opinión de la mayoría no sólo se configura a partir de una discusión argumentativa, sino que también depende de los elementos psicosociales, de los valores seguidos y perseguidos por el individuo en su socialización y que hayan dado lugar a su estructura cognitiva, de la percepción propia de la opinión mayoritaria y, principalmente, del temor al aislamiento.


 La sociedad amenaza con la exclusión a quienes se alejan del consenso; de lo moral y supuestamente válido; de lo establecido, que es establecido, a su vez, por ellos mismos y por los medios de comunicación de masas, en contra de cuyos criterios asentados nos cuesta tanto opinar.



 Esto es lo que viene a expresar la teoría de la espiral del silencio, que la opinión de la mayoría determina el comportamiento de los individuos y cuestionan la elección de expresarse públicamente o permanecer en silencio.

Esta teoría fue expresada por primera vez hace unos 20 años por la directora del Centro de Investigación de la Opinión Pública de Allensbach, Elisabeth Noelle-Neuman, quien en este libro La espiral del silencio nos muestra con numeroso ejemplos el poder que tiene la opinión pública en cada uno de los individuos, entendidos como seres particulares y, sobre todo en aquellos más frágiles que se sienten ligeramente desplazados del entorno social. 

Así, para la creación de su opinión individual, que más tarde cuando sea compartida se convertirá en una opinión colectiva y pública, el individuo parte de la perspectiva de la observación de su entorno social, y es capaz de renunciar a su propio juicio y de reprimir sus instintos con tal de evitar el rechazo por parte de la mayoría, por la sociedad que acepta, apoya y defiende otra postura. 

Estos individuos frágiles que se percatan de que sus juicios y convicciones pierden terreno y firmeza se sienten cada vez más inseguros, y como consecuencia, son cada vez menos propensos a expresarse públicamente, y apoyan a la opinión dominante. Opinión dominante que en la mayoría de los casos ha surgido como consecuencia de los medios de comunicación, de la mediatización de los mensajes y del trasvase de información, que son canales de los cuales procede la estimación, al menos en un primer momento, del clima de opinión.


 Los medios se constituyen en empresas informativas, las cuales tienen unos intereses propios que ponen, en ocasiones, en boca de los periodistas. Que un individuo se vea apoyado por los medios de comunicación con respecto a un tema en cuestión le hace tender a la elección de la expresión pública, porque en cierto modo se siente respaldado por una gran fuerza y le hace perder ese miedo constante que tenemos al aislamiento, que nos hace evaluar continuamente el clima de opinión.


Un paseo por la historia
Para aproximarnos al concepto de opinión pública, la socióloga y comunicóloga alemana recorre los supuestos y definiciones expresadas por los grandes pensadores y estudiosos del tema. Maquiavello, en el siglo XVI, es quien se aproxima a la raíz de esta teoría de la espiral del silencio cuando diferenció la política de la moral y anunció que nunca hay que parecer contrario a la opinión que tenga la mayoría: ”Todos ven lo que tu aparentas, pero pocos sienten lo que eres, y estos pocos no se atreven a oponerse a la opinión de la mayoría”.

Otros pensadores acuñan el término con cierta vinculación política, donde podría interpretarse ese aislamiento social con la falta de apoyo por parte de los votantes, es decir, la pérdida del voto, por lo que los discursos de los políticos siempre van ampliamente ligados con los temas de actualidad, con lo que informan los medios de comunicación que pretenden formar una opinión pública que sirva, en cierto modo, como moderadora de la sociedad, es decir, que ejerza un papel de control social.

Los números no mienten
Para justificarnos todo lo expresado en su teoría, la autora nos muestra multitud de ejemplos que fueron llevados a cabo durante los años 70 en Alemania, que por aquel entonces eran dos, la democrática y la federal. Así se sirve de sondeos y encuestas electorales que se realizaron antes de las elecciones de 1972 y 1976, para analizar la intención de voto de los ciudadanos.

También nos muestra ejemplos de un corte más sociológico de estudios y muestras que reflejan el miedo del individuo al aislamiento, a la marginación, que se traduce no en el cambio de una postura adoptada, sino en la interiorización de la misma y la muestra pública de otra muy diferente, pero que es la dominante.

MEDIA TRAINIG: Preparate para estar en los medios


Hay que conocer los medios de comunicación
 
 
 
Deberías saber qué tipo de entrevista vas a conceder:

• Infórmate sobre el tema principal de la entrevista y de qué manera la entrevista forma parte de un panorama más amplio.
• Pregunta sobre qué hablarás en la entrevista.
• Pregunta cuánto durará la entrevista.
• Dónde y de qué manera se utilizará la entrevista. ¿En la televisión, la radio o en medios impresos?
• Si se trata de una entrevista de radio o televisión, ¿cuándo se transmitirá? ¿Se transmitirá en vivo?

Ten presente:

• El tema principal. No te extrañe que los periodistas traten de alejarte del tema principal, y prepárate por si la conversación no se desarrolla siempre de la manera que tú deseas. El entrevistador podrá tratar de sorprenderte preguntándote acerca de algo que “esté ese día en las noticias”.
• Cuán largas deberían ser tus respuestas, porque a veces será necesario que des respuestas breves.
• A qué tipo de personas te estarás dirigiendo.
• Con qué frecuencia reiterarás tus “puntos fundamentales”.

Si te entrevista un periodista de un periódico:

• Puedes dar respuestas mucho más largas. Cabe dar explicaciones de manera detallada.
• Durante la entrevista, no te olvides de mencionar tus “puntos fundamentales” en las respuestas.
• Trata de acordarte de decirle al entrevistador algo “que se pueda citar” o “memorable”.

 
Radio y televisión: Noticias/Reportajes breves o editados:


• Tus respuestas deben ser breves y llamativas.
• No te olvides de incluir tus “puntos fundamentales”.
• Trata de no dirigirte a la persona que te entreviste por su nombre.
• Trata de no mencionar la fecha u hora en que se lleve a cabo la entrevista. Las noticias que pasan por televisión suelen ser recicladas o transmitidas varias veces en el transcurso de 24 horas.

Radio y televisión: Desde un estudio/Por satélite/Sin editar:

• Las respuestas pueden ser ligeramente más largas. Se puede responder de manera un poco más pormenorizada.
• No es necesario hacer alusión a los “puntos fundamentales” en todas las respuestas. Se pueden mencionar ocasionalmente.
• Si la entrevista no es larga, es conveniente dar a conocer el mensaje deseado lo más pronto posible.
• Si lo deseas, puedes dirigirte a la persona que te entreviste por su nombre.

“Frases de enlace”

A continuación, algunas ideas sobre la manera en que puedes vincular los

“puntos fundamentales” con el tema de la conversación.
 
Esto es posible mediante el empleo de frases de enlace”. Estos son algunos ejemplos:

“Me gustaría añadir…”
“También es necesario recordar…”
“Lo fundamental es…”
“Al respecto…”
“De lo que se trata es de…”
“El tema/la preocupación/el problema real es…”
“Lo que importa aquí es…”
“Igualmente importante es…”
“Aunque __________ sin duda tiene importancia, no debemos olvidar…”
“No olvidemos que…”
“Nuestro papel/nuestra labor/nuestro objetivo consiste en…”
“Nuestra prioridad/compromiso/meta es…”
“Lo cierto es que…”
“El quid de la cuestión es…”
“Esa es una pregunta interesante, pero…”
“Esa es una pregunta muy interesante, pero me permito recordarle que…” 
 
Save the Children
Young People’s Press


 

MEDIA TRAINING: Si no creemos en el mensajero, no creeremos en el mensaje

“A una entrevista de prensa no se va para responder preguntas sino para comunicar mensajes”:        


Es constantemente percibido que cuando se trata de una entrevista en algún medio de comunicación –escrito o electrónico- o bien un encuentro con periodistas –rueda de prensa-, los funcionarios públicos, actores políticos, económicos y sociales asisten con la intención de contestar todo tipo de preguntas –positivas o negativas en torno a su función e incluso vida personal- más no con el objetivo de aprovechar el espacio para emitir un mensaje principal, puesto que se trata de una oportunidad para comunicarse con la ciudadanía e informarle de actividades, proyectos o aclarar situaciones.


Las ruedas de prensa o entrevistas en estudio son encuentros con los medios de comunicación, provocados por parte de los informantes en el primer caso o bien por los informadores en el último, donde los periodistas buscan las respuestas que notifiquen, complementen, contrasten o hasta cierto punto, polemicen el hecho, el cual se estacionará en la agenda mediática y que le proporcionará mayor rating como medio de comunicación.

Han sido varias ocasiones en que como televidentes o radioescuchas –donde más notoriedad tiene la comunicación no verbal- observamos que los entrevistados caen en contradicciones, hablan de lo que no deben o no les conviene, se aturden y pierden ciertas veces, el control de la situación, llegando en ocasiones, a las amenazas personales y un enfrentamiento difícil de subsanar con el periodista.

Lo que se conoce como media training o entrenamiento en medios es una técnica muy recurrida por políticos, empresarios y/o voceros quienes, en cualquier momento del día, pueden ser abordados por los medios de comunicación en un encuentro preparado o no.

El media training o entrenamiento en medios de comunicación surgió en Estados Unidos, cuna de la mercadotecnia y sus diferentes disciplinas. Pudiera decirse que este entrenamiento es idóneo para los funcionarios públicos o para aquellos que se encuentren fabricando una imagen política, lo cual es correcto. De igual modo, se recomienda para empresarios, catedráticos y todas aquellas personas que tengan que someterse al escrutinio público o privado.

En especial, para toda figura pública es fundamental conocer las técnicas que los periodistas emplean para dirigir las entrevistas hacia el área de su interés e incluso, obtener las respuestas que ellos desean aunque difiera totalmente del mensaje que se desea transmitir.

Todo aquel que sostenga un encuentro mediático debe saber y estar conciente del significado que reviste la comunicación verbal y no verbal. El tiempo es muy breve y es fundamental estar atentos para obtener ventaja de los minutos.

Algunas recomendaciones de Richard Laermer y Michael Prichinello en su libro “Relaciones Públicas: ataque integral” son:

• Trabaje la confianza para poder transmitirla en sus conocimientos y experiencia en torno al tema. Siendo un conocedor de su área, será la primera persona a la que recurran como fuente de información certera.
• No especule si no cuenta con la información exacta y verdadera. Es mejor comprometerse a conseguirla a proporcionar datos que posteriormente sean difíciles de aclarar. Recuerde que con los medios no hay una segunda oportunidad.
• Nunca emplee la frase: Sin comentarios.
• Utilice técnicas como los puentes, los cuales le permitirán convertir una pregunta negativa para usted en un mensaje positivo.
• Proporcionar respuestas concretas sin divagar ni introducir otros temas.
• Concentración total en las preguntas formuladas para evitar caer en el juego.
• Aproveche la oportunidad de mensaje final, mensaje para el público, para el auditorio. Es la última ocasión de la entrevista en que usted tiene posibilidades de enviar y refrendar el mensaje principal.

Pocos actores políticos están preparados para situaciones de este tipo, de hecho al comenzar su carrera evidencian su inexperiencia y falta de conocimiento sobre el manejo ante una cámara o micrófono, lo cual se mitiga de forma empírica. Aunque en estos casos como en otros de la cotidianeidad, “la primera impresión jamás se olvida”.

Un entrenamiento en medios consiste en varias sesiones en las que se ambienta un estudio de televisión o radio donde desarrollaremos diferentes tipos de entrevistas con preguntas fabricadas por parte de especialistas y de acuerdo al puesto desempeñado o a desempeñar.

Algunos profesionales en el tema imparten una serie de tácticas a través de un curso breve para posteriormente efectuar la entrevista, señalar y corregir los errores. En lo personal, difiero de este procedimiento ya que proporcionar información previa de lo que es más recomendable hacer y/o decir durante una entrevista, predispone al cliente y no nos permite trabajar sobre un esquema de comunicación verbal y no verbal auténtico, sobre el cual podamos recomendar, reorientar y notar el avance en cada una de las técnicas.

Entrenamiento significa práctica, instrucción y preparación. Recuerde que la imagen es todo un conjunto de estímulos verbales y no verbales. Por lo que, conociendo y aplicando las técnicas transmitidas por un profesional, podrá parafrasear a Henry Kissinger, con lo cual resume el objetivo último de un media training al enfrentarse con los medios de comunicación: “Espero tengan preparadas sus preguntas para mis respuestas”.

RUEDA DE PRENSA: Lo que debes tener presente

Algunos detalles para el éxito

Como se ha dicho con anterioridad, es necesario tener muy claro el mensaje que se va a transmitir. Para ello, el comunicador político tendrá que haber perfilado hasta en sus más mínimos detalles el contenido de su comunicación para no desviarse del eje central previamente diseñado.

Lo idóneo es que en la rueda de prensa sólo intervenga un compareciente, aunque puede aparecer acompañado por otras personas que se limitan a aportar su imagen. En cualquier caso, el número total debe ser impar, de manera que se visualice claramente la presidencia del acto. 
En el caso de que todos los participantes en la rueda de prensa vayan a intervenir, es imprescindible separar claramente los aspectos de los que va a hablar cada uno de ellos. Nunca dos personas piensan exactamente lo mismo sobre un asunto aunque compartan la misma idea. 
Siempre hay matices que pueden interpretarse como incoherencias, y muchos periodistas son expertos en encontrarlas. Un caso diferente es la rueda de prensa conjunta, en la que dos partes que pueden tener puntos de vista diferentes, la ofrecen para dar cuenta de lo tratado en una reunión y en la que un elemento natural es la constatación de algunas discrepancias entre ellos.

La rueda de prensa tiene un carácter interactivo por cuanto permite el feedback inmediato con los periodistas. Es necesario tenerlo previsto, y para ello es conveniente hacer una relación de posibles preguntas con la elaboración de las correspondientes respuestas. Los portavoces deben ser capaces de aprovechar la ocasión para reiterar las ideas centrales diseñadas previamente.

Es importante la preparación de material de apoyo para su posterior entrega a los periodistas. El momento adecuado es cuando van a comenzar las preguntas. Si se hace antes puede ser un motivo de distracción para la intervención del compareciente. Es especialmente importante cuando se trata de datos numéricos, que deben reflejarse en cuadros elaborados con claridad, e incluso con gráficos que faciliten su comprensión.

Las explicaciones más técnicas deben abordarse siempre con el lenguaje más sencillo posible. Utilizar un lenguaje claro y simple es imprescindible, aunque se transmitan ideas complejas: el mensaje debe ser entendido por todo el mundo. Sin embargo, debe ser un discurso bien construido, sin pronunciar frases hechas -muletillas y latiguillos- que no aportan claridad a la comunicación.

Se debe eludir la personalización del discurso, por lo que es recomendable evitar la primera persona del singular. Se habla en nombre de una institución o grupo político, y, aunque se trate del máximo responsable, se debe transmitir la comunicación en nombre del colectivo al que representa con determinadas excepciones puntualmente estudiadas.

La naturalidad es el secreto del mejor comunicador. En ningún caso se debe leer, salvo que exponga algún dato numérico o estadístico, y éste debe ser explicado recurriendo a ejemplos -no es lo mismo hablar de un terreno que mide cinco mil metros cuadrados, que decir que se trata de una superficie similar a la de un campo de fútbol-.

La seguridad de quien habla en los argumentos esgrimidos es la medida del éxito de la rueda de prensa. Cada uno de los aspectos que se razonan debe quedar bien explicado antes de pasar al siguiente. Sólo de esta forma se puede trenzar una argumentación sólida y clara.

Aunque, en general, el mensaje debe adecuarse a las condiciones del auditorio, en una rueda de prensa es necesario reducir las ideas a los términos más simples que sea posible. Los receptores son periodistas, pero deben recibir la información de forma didáctica para que de esa forma la trasladen con posterioridad.

3. Fases de una rueda de prensa

La comunicación que se realiza cuando un comunicador político transmite su mensaje en una rueda de prensa constituye un proceso que se desarrolla en seis fases:

1. Conceptualización inicial. Antes de la convocatoria de la comparecencia ante los medios informativos, la organización -institución o partido-, define una posición política que se quiere comunicar. Aunque parezca una obviedad, si no se tiene nada que dar a conocer, no se inicia el proceso comunicativo. Es la condición previa imprescindible.

2. Traducción del concepto en palabras. Es la parte más compleja, en la que se eligen determinadas expresiones que deben transmitir con precisión el concepto inicialmente definido. El comunicador político elabora un mensaje claro con una argumentación lógica que lo sustenta. Es la fase donde se diseña la comunicación en toda su complejidad, y en la que debe quedar clara la idea central y los argumentos sobre los que se apoya.

3. Transmisión del mensaje. Es la rueda de prensa propiamente dicha. El momento en el que el emisor discursivo comunica al periodista de forma clara y sencilla el mensaje elaborado. Se produce con la transferencia de información desde el comunicador político a los medios de comunicación social.

4. Recepción por parte del medio. Se produce simultáneamente que la anterior, pero es una fase diferente. El mensaje transmitido lo recibe un periodista que se convierte en un receptor que asume el papel de emisor posterior. Aunque la emisión sea correcta, si la recepción no se produce de forma adecuada, la comunicación se habrá frustrado. Es posible que lo percibido no coincida con lo emitido, y esto siempre depende del comunicador político.

5. Reelaboración del mensaje. Aquí se produce el proceso decisivo de una rueda de prensa. Es el momento en el que el periodista interpreta lo comunicado y transcribe al papel las ideas principales que le llegarán al ciudadano. El profesional de la información traduce las palabras oídas en la comparecencia y selecciona las partes más destacables. El emisor ya habló, pero ahora es cuando se produce el resultado definitivo.

6. Recepción final. Es la fase última. El momento que busca el comunicador político desde el momento en el que inicia el proceso. Se produce una nueva interpretación del mensaje. Una comunicación política correctamente elaborada debe percibirla el receptor final tal y como fue diseñada. Si no es así, la responsabilidad no debe buscarse en el medio informativo. Es el comunicador político quien posiblemente no construyó adecuadamente su discurso.

www.ucm.es

C/ Santiago 369, Gazcue, Santo Domingo, D.N., Rep.Dom. Contacto: 809 -537 -1142/ info@enfoqueestrategico.com