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SONRISA, VOZ, RITMO AL HABLAR Y GESTOS. Lenguaje de los mentirosos

Sonrisa

En los estudios de Ekman y O’Sullivan la 
sonrisa se utiliza para enmascarar las expresiones emocionales negativas como la ansiedad y el miedo. El mentiroso utiliza la sonrisa para ocultar sus auténticas emociones. Los músculos que producen la sonrisa, en especial el músculo zigomáticoal contraerse, posee el efecto de estirar la comisura de los labios hacia los lados y hacia arriba.

La risa falsa que puede encubrir una emoción que no se quiere revelar. Por su parte, la sonrisa verdadera va acompañada de la contracción del orbicular de los ojos, que eleva el párpado inferior cubriendo parcialmente los ojos.

La detección del engaño basada en indicios no verbales se apoya en aprender a observar, en conocer bien los comportamientos no verbales que provocan las emociones y en comparar el comportamiento no verbal en especial si hay cambios importantes cuando hay información clave.
  
La sonrisa es una de las formas habituales de disimular una emoción
La risa nerviosa es un indicador típico de ocultación.

Voz

En situaciones de ansiedad y estrés la voz humana se vuelve más aguda elevando su tono. La persona tiene más dificultad para modular la voz y entonar. Puede aparecer una ligera afonía. Se tiene que prestar atención a los cambios de voz ante las preguntas clave. Sin embargo, la ausencia de cambios no es signo de veracidad.

Ritmo del habla

El habla posee un patrón consistente casi rítmico. Cuando alguien se pone nervioso este patrón se vuelve más lento, inconsistente y con errores en el habla debidos al nerviosismo y al esfuerzo mental que necesita para controlar lo que va diciendo.

Gestos

Las personas utilizamos en la conversación una o las dos manos para adornar con gestos una comunicación. La persona que miente no se siente cómoda al reforzar con gestos sus respuestas verbales y éstas tienden a ser artificiales. Emplea menos gestos demostrativos. Los mentirosos utilizan menos movimientos antigravitatorios, como levantar las cejas, que demuestra convicción y fe en las palabras que uno pronuncia o levantarse de puntillas cuando están de pie al terminar una frase para añadir énfasis.

La mirada esquiva o huidiza señala al mentiroso. Por ello, atender a la actividad ocular es la forma más corriente de evaluar la mentira. Muchas personas piensan que es el mejor indicador. Sin embargo, factores de personalidad o culturales pueden influir en la manera de establecer el contacto ocular. Desviar la mirada es un signo de estrés. El mentiroso mirará a otro lado justo antes de responder o durante las primeras palabras de la respuesta.


http://www.benitezrafa.es/

Ilustras o manipulas? Gestos que comunican por ti?



¿Cuándo fue la última vez que te detuviste a pensar cómo usas las manos al comunicarte? es probable que si estás leyendo este blog, te haya llamado la atención su movimiento, mas no conocías que entre los miles de movimientos que podemos hacer con ellas al hablar, hay dos clasificaciones muy sencillas (pero no por eso menos importantes) de gestos manuales: los gestos ilustradores y los gestos manipuladores.



                                                   
Pero ¿Qué ocurre con los manipuladores? Cuando una persona está nerviosa por cualquier circunstancia, y debe responder una pregunta que puede comprometerle (como por ejemplo,”¿¿SE PUEDE SABER DÓNDE ESTABAS TÚ ANOCHE??”), los gestos con las manos podrían ser dramáticamente distintos. 

 En vez de apoyar lo que decimos, nuestras manos tratarán de “distraer” del tema que hablamos, ya sea jugando con nuestro reloj, rascándonos las orejas o nariz, llevándonos la mano a la cara, acomodándonos el traje, jugado con un bolígrafo… o mi favorito: arrancando pelusas imaginarias de nuestros pantalones.

 ¿En qué consisten los gestos ilustradores? pues simplemente son aquellos que se manifiestan en perfecta concordancia y sincronía con las ideas que exponemos;  Un ejemplo fácil: imaginemos una persona que habla de un “pequeño” problema que tiene… y al decir la palabra “pequeño”, junta un poco sus dedos índice y pulgar, como agarrando un objeto diminuto… y los acerca a su ojo, como quien mira por un microscopio.  O la vecina hablando de cuánto ha engordado el hijo de fulanita, mientras sus brazos como quien rodea un generoso tonel. Verbos tales como “soltar” y apartar” podrían acompañarse de manos moviéndose “hacia afuera”. ¿Verdad que es sencillo?
Los ilustradores son gestos que nos ayudan a complementar el significado de nuestras palabras.


La información no verbal que obtenemos de diferenciar ilustradores y manipuladores nos será útil en la medida que podamos adaptar nuestro discurso a la actitud de nuestro interlocutor.  ¿Tiene miedo de hablar? hagamos preguntas sobre lo que l@ pone nervios@. ¿Se expresa usando muchos ilustradores? lo más seguro es que esté convencid@ de lo que dice.

Cuando nuestros gestos deban expresar profesionalismo (una entrevista de trabajo, una reunión importante) deberemos practicar 
previamente nuestros ilustradores.    

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La conversación amena. Saber conversar


No saque demasiados términos o conceptos técnicos, tratando de demostrar sus grandes conocimientos sobre el tema.

En el ámbito social, y en cualquier otro, entablar una conversación es una práctica habitual cuando una persona o varias, entran en contacto con otras personas, en lugares y situaciones tan diversas como puedan darse en la vida cotidiana de cualquier individuo.

Participar en una conversación requiere de algunos conocimientos sobre las normas de educación y cortesía.

1. Hay que saber hablar y saber callar. Una conversación no es un monólogo y por lo tanto sus intervenciones deben ser prudentes y con un tiempo limitado. Hay que saber callar a tiempo para escuchar otras intervenciones y opiniones.

2. Una conversación no es una conferencia. No saque demasiados términos o conceptos técnicos, tratando de demostrar sus grandes conocimientos sobre el tema. La persona que domina un tema deja su constancia en las intervenciones que hace, no tiene que demostrar nada. Además, es un gesto poco elegante tratar de abrumar o hacer de menos a los demás participantes de la conversación. Quien sabe sobre un tema es reconocido por los demás sin necesidad de hacerse notar.

3. La importancia de la mirada. En una conversación es correcto mirar a quien está hablando y no desviar la mirada hacia otras personas o lugares de la estancia dando una sensación de impaciencia o desinterés. Esta falta de interés es una muestra de desprecio hacia quien habla.

4. Respeto. En una conversación se intercambian ideas y opiniones de lo más diverso. Es totalmente necesario respetar todas ellas, por muy diferentes que sean a las que usted tiene o porque no profesan sus mismas creencias. Nadie está en posesión de la verdad, aunque muchas personas crean que si, o que solo ellas tienen razón.

5. Temas no recomendados. Hay varios temas generales que suelen ser un punto de partida para que una conversación termine en un enfrentamiento verbal. Los temas que más polémica suelen suscitar son: religión y política, y hay quienes añaden un tercero, el sexo. No obstante, se pueden añadir otros temas no recomendados, sobre todo dependiendo del lugar en el que se encuentre, como puede ser hablar de enfermedades, intervenciones quirúrgicas, etc. en la mesa.

6. Inicio y final. No hay una regla o norma que indique quien debe iniciar o terminar una conversación. Cualquier persona puede iniciarla, si bien los anfitriones suelen ser buenos "introductores" de temas para conversar, sobre todo a la hora de hacer las presentaciones. Un anfitrión que hace las presentaciones puede aprovechar este momento para comentar: es un gran aficionado a los coches como usted, o bien, es un experto coleccionista de sellos ...

7. Entrar y salir. Para entrar en una conversación y abandonar la misma hay que ser cauto y prudente. A la hora de incorporarse a una conversación hay que hacerlo por medio de un tercero que haga de introductor o en último caso uno mismo (haciendo un simple comentario como; perdonen ¿están hablando de caza?, o algo por el estilo) siempre que la conversación no sea privada. Y para dejar la conversación, lo mismo, una pequeña disculpa para retirarse.


8. La voz. Usted como cualquier persona tiene un determinado timbre de voz, que no puede cambiar pero si "moderar" y controlar. Hay que hablar a un ritmo adecuado, con un tono suave y pronunciando bien. Hablar muy alto o muy rápido no aporta nada a la conversación, si no es confusión y malestar entre quienes le acompañan.


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Cómo adivinar los pensamientos? Mira a la barbilla




Continuando con la Guía de Estudio del Facial Action Coding System (FACS), hablemos ahora de AU17, que es simplemente el músculo que se encuentra justo en la barbilla.  Para ubicarlo, coloca tu dedo índice dos centímetros debajo de la boca, relaja los labios y trata de “empujar” tu mentón hacia arriba.  Tu boca debería aplanarse un poco.

¿De qué nos sirve identificar la AU17? primero, un dato curioso: el mentón obtiene su nombre del músculo como tal… mentalis.  Se llama así porque en la antigüedad creían que su contracción estaba asociada a los procesos del pensamiento o introspección.   Si una persona contraía su barbilla de esta manera, o colocaba su mano cerca de ella, se creía que estaba en un estado analítico.

No es de extrañar que aún hoy hacemos esta relación, pues seguimos viendo ejemplos de este gesto en todas partes.  la AU17 es especialmente útil para los profesionales de las ventas, pues aún cuando la mano no se acerque a la cara, una cuidadosa observación del rostro te permitirá precisar si la persona está tomando una decisión.  Puede ser algo tan leve como unos cuantos milímetros (de seguro no lo verás en la barbilla como tal, sólo verás el labio inferior aplastarse levemente), pero estará ahí.



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Cómo saber si un hombre es virgen (con sólo verlo)

Ésta es una pregunta que se hacen muchas mujeres acerca de nosotros, pues al carecer de himen, es imposible determinar físicamente si hemos tenido relaciones sexuales.  Pero existe una manera muy sencilla que arroja una pista crucial acerca de nuestra experiencia en las lides amatorias…
 
 
 
Un estudio comparativo sobre la virginidad señaló que los hombres “no iniciados” tratan de reducir al mínimo el contacto físico espontáneo.  En otras palabras, cuando se trata de abrazar “súbitamente” a una chica (como por ejemplo, tomándose una foto), es muy probable que la mano del sujeto evite el contacto directo con el cuerpo de ella.  Veamos algunos ejemplos:
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10 CLAVES PARA HOMBRES: Cómo saber si le gustas a una mujer?



 No faltan los sitios de internet donde aseguran tener tales claves, pero las mismas están un poco desactualizadas (si es que no son absurdas de por sí).  A continuación mencionaré diez que no sólo están sustentadas por investigaciones científicas; tampoco entran en conflicto con el sentido común. Empecemos:

- Su  buen humor es espontáneo: Ya sea sonriéndo o riéndo abiertamente, una mujer que disfruta de tu compañía se notará feliz y agradada.  Una que otra risilla nerviosa, o una sonrisa pícara, es un indicio que ella disfruta de tu presencia (ojo, hasta ahí, mejor ándate sin prisas… recuerda que ellas “huelen” tu desesperación).

- Te toca casualmente: Si de repente te toca el brazo, te acomoda la camisa, o incluso llega a rozarte la pierna con la suya, es un indicio de que quiere acercarse.  ¡No lo desaproveches!  Sólo trata de diferenciar toques accidentales de aquellos hechos intencionalmente.

- Demasiadas “coincidencias”.  Si ella gusta de tí, buscará la manera de que se encuentren de manera “fortuita”.  ¡No hablo de acoso, claro está…! Más bien se siente como si te leyeran la mente y adivinaran lo que vas a hacer (el cual es de hecho un superpoder innato en ellas).

- Las miradas intermitentes: Debes aprender a mirarlas indirectamente.  No es difícil; lo que necesitas precisar es si tratan de verte cuando no las estás mirando.  Si es así, has llamado su atención.  Recuerda que ellas pueden analizarte y descartarte en apenas un vistazo.  Puedes olvidar los consejos sobre la apertura de las pupilas, son irrelevantes pues dependen no sólo de su emoción, sino también de la iluminación de donde se encuentren. 

- El cabello tiene un significado especial: Creo que ésta es la pista menos comprendida (porque de hecho, es bastante difícil de precisar).  Las mujeres siempre están acomodándose el cabello; es una costumbre automática, que obviamente el 99% del tiempo no tiene que ver con coqueteos (aunque no poco sitios de internet nos inviten a pensar así).  Pero ese 1% restante tiene una función biológica: sacudir las feromonas de su piel hacia nosotros (recuerden la importancia que tiene el sentido del olfato en la seducción).   Por supuesto, no empiecen a olisquear ahí y allá, ¡Se verán bastante raros! Procuren más bien precisar cuando el gesto de acomodarse el cabello es premeditado, en un movimiento más minucioso de lo normal (pero no necesariamente más lento), y mas aún si ella mantiene el contacto visual ¿Menudo lío, verdad?.

- Si está sentada a tu lado, al cruzar las piernas pondrá la más alejada de tí por encima de la otra, para mostrar mejor la pantorrilla.  En esta posición, los músculos de la pierna se ven más tersos y provocativos.

- La barbilla, hacia tí: Creo que un enfoque erróneo en la interpretación del lenguaje corporal femenino durante la fase de acercamiento, es que supuestamente tienden a “mostrar el cuello”, cuando les interesa un hombre.  Un poco aventurada la afirmación, dado que depende ni más ni menos ¡De la postura en la que está sentada!  Una forma más adecuada de identificar esta tendencia es fijarse si su barbilla está ligeramente hacia nosotros (independientemente si vemos su cuello o no).   Si es así, buena señal;  éste es uno de los “ejes“ de la atención, que nos dice inmediatamente si les interesa lo que estamos diciendo.  Recuerda que a las mujeres les gusta hablar de frente.

- Los pies, un poco separados: una investigación indica que cuando una mujer está de pie, el dinamismo con el que mantiene el equilibrio nos dice la emoción que siente.  Si ambas piernas están derechas e inexpresivas, su pasión está muy lejos, ¡Quizá en Japón!.  Si están ligeramente abiertas o jugando con los tobillos, está nerviosa (¿pero por qué?), no podemos saberlo a menos que sigamos indagando.  Pero con certeza no está distante.

- Recuerda detalles de conversaciones anteriores (que a veces ni tú mismo recuerdas): ¿Pensabas que sólo se trataba de mirar cómo se mueve? Una mujer, por distraída que sea, no olvida pequeños detalles de lo que le decimos, si les parecemos interesantes.

- No se siente intimidada por tu proximidad: Si de verdad le gustas no le importará que te acerques a ella; pero si lo haces en el momento inoportuno, o si eres demasiado impetuoso, puedes despedirte de todo el esfuerzo que habías aplicado hasta ese momento. ¿Quieres saber una manera sencilla de acercarte a ella sin “amenazar” su espacio? Dirige su atención lejos de tí mientras lo haces: busca algo que le pueda llamar la atención (un cachorrito, otra pareja, una escultura, qué se yo…) y apúntalo con la mirada, mientras te acercas a ella (como tratando de “señalar” con tus ojos lo que quieres que vea).  Debes estar pendiente si ella oscila ligeramente hacia atrás (¡mala señal!)


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10 CLAVES PARA MUJERES: Cómo saber si le gustas a un hombre?

 De seguro te habrás topado con ese chico que parece tomarte en cuenta más que a las demás… y el sentimiento es mutuo. ¿No te ha asaltado la duda: ¿De verdad le gustaré…? estas diez pistas de comunicación no verbal te enseñarán a descubrir silenciosamente lo que siente por tí.




1 – Sonríe mucho cuando está cerca de tí: ¡Hasta pareciera que se ríe solo! le es muy difìcil ocultar el placer que siente al estar contigo, y lo expresa de la manera más sencilla: con una sonrisa auténtica.

2 – Te presta especial atención: El umbral de atención de los hombres es muy limitado, a menos que estés hablando de algo que nos atraiga en verdad.  Si nos estás comentando la última comedia romántica que viste y te estamos prestando todo nuestro interés, es una buena señal.

3 – En reuniones sociales siempre tratará de tenerte bajo su ‘radar’: Aunque no esté contigo, se asegurará de no perderte de vista; inclusive, si no te ve por algunos minutos, será capaz de preguntar tu paradero.  El sólo hecho de no saber dónde te encuentras lo llenará de ansiedad.

4 – Saca el pecho, echa los hombros hacia atrás y trata de parecer más alto: Este es un gesto inconsciente, que heredamos de la época en la que los machos debíamos salir a cazar.  Evidentemente, un compañero con buena complexión física era mucho más deseable que otro menos agraciado. 

5 – Tratará de ser atento y agradarte: La caballerosidad, los halagos y los pequeños detalles (Por ejemplo, recordar de qué iba aquella comedia romántica de la que hablabas en el punto No. 2) serán fuertes indicios de que siente algo por ti.

6 – Siempre conseguirá algún pretexto para acercarse a tí o compartir alguna actividad, así sean unos pocos minutos. Con la atracción no hay “coincidencias”, aunque parezca que ese chico aparece ‘casualmente’ siempre en el momento justo.

7- Puede costarle comunicarse verbalmente: ya hemos aprendido en artículos pasados que los hombres no tenemos las habilidades comunicacionales de las mujeres. ¡Imagínense cuando tratamos de expresar lo que sentimos!.  Es probable un ligero tartamudeo, manos sobre la boca o súbitas caídas en el tono de voz; recuerden que el miedo al rechazo nos embarga en esos momentos.

8 – Te “defiende” de los demás ‘pretendientes’: Al hablar contigo, puede que al principio se sienta un poco tímido e incluso llegue a cruzar los brazos; pero a medida que va ganando confianza, no sólo los soltará, sino que apuntalará una de sus manos (o incluso ambas) en su cintura y abrirá los codos, como para “bloquear el acceso” a cualquier otro hombre que quiera acercarse.

9 – Ojos más brilantes: la atracción tiene una reacción directa en nuestros lacrimales; y no es algo que se pueda evitar, pues es una reacción totalmente involuntaria.  Verás que sus ojos tienen un “brillo” particular, que no sabes describir.

10 – Mirar tu boca: Ésta es una de las señales más fuertes de que un hombre gusta de ti.  Si su mirada se desvía hacia tu boca (Tanto si estás hablando como si no), puedes asegurar que le atraes.



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QUE HAGO CON LAS MANOS MIENTRAS HABLO?


Uno de los secretos mejor guardados de la imagen pública es la cuidadosa sincronización de los gestos manuales con la conversación o el discurso. Es prácticamente un lenguaje en sí mismo, que aprendido y dominado correctamente, permite impulsar de manera extraordinaria la personalidad de alguien. De esta manera, el discurso más sencillo se transforma en todo un evento; la conversación más banal puede derivar en la más poderosa herramienta de persuasión.

Lamentablemente, cuando una persona está expresando una idea que le obliga a emitir juicios de valor o quiere establecer una opinión sólida que será sometida a análisis crítico, tratará de recurrir a las llamadas “muletas”, que son los pequeños objetos (de cualquier naturaleza) que mantenemos en nuestras manos durante la conversación.

¿Qué quiero decir con muletas?
Imaginen que un día, decidimos ponernos creativos con los patines de nuestros hijos y sobrinos… y de esa ´creatividad´ obtenemos una pierna enyesada, por lo que tendremos que usar muletas para poder caminar, ¿no?

Sería absurdo que una persona sana las usara, y sin embargo, eso es lo que hacemos al tratar de comunicarnos cuando estamos nerviosos. Ya sean lápices, bolígrafos, apuntadores láser, teléfonos celulares, libros, revistas e incluso sillas al dirigirnos a una audiencia o a una figura de autoridad, muchas veces sentimos la necesidad de jugar, tamborilear, agitar, retorcer e incluso malabarear con uno (¡O varios!) de estos artículos. ¿Cuál será la razón?

Simplemente, nuestro cerebro se niega expresar más de la cuenta a través de nuestras manos. Y como mantener las manos fijas a cada lado del cuerpo sería más que extraño, mantener las manos ocupadas con un objeto es una “excelente” excusa. Pero en realidad, es una muy mala; es como si la persona sana que usa muletas, lo hace para evitar competir en una carrera que supone perderá.

¿Qué deberíamos hacer si nos sentimos nerviosos y queremos frenar nuestras manos? aquí van unos trucos muy sencillos:

- Practicar, practicar, practicar: Mucha gente lo sabe pero… ¡no lo hace!. Practicar un discurso o un argumento nos ayuda en muchos aspectos; por una parte, nos permite tener más fluidez y determinación al hablar. También nos permite repasar el tema, atar los cabos sueltos e inclusive desarrollar analogías y ejemplos que ilustren mejor nuestro punto de vista.

- Mantener las manos separadas del cuerpo y de la cara: Es difícil, lo sé… pero absolutamente necesario. Si estamos desprovistos de nuestras pequeñas muletas, los brazos automáticamente buscarán “proteger” el tronco y las manos estarán desesperadas por acercarse a la cara para “rascar” la superficie, todo esto manifestando un incipiente nerviosismo.

- Usar las manos de manera creativa: Un error común es mantener las manos en una pose fija, como la palma semiextendida de un karateka, y moverla siempre así, “para parecer abierto”. He tenido la oportunidad de ver a gerentes de empresas que bien podrían apodarse “Manos de abanico“, pues la palma se mantiene innecesariamente abierta todo el tiempo. No podemos sacrificar naturalidad por apertura. Tan especializadas que son las manos, ¡Usémoslas!… señalemos, hagamos gestos circulares, movimientos lentos de arriba a abajo que afirmen nuestras convicciones, pequeños movimientos hacia afuera que “espanten” o minimicen las desventajas de nuestra propuesta… ahí tienen la idea.

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"ARRIBA LAS MANOS" 6 señales de que eres un blanco fácil para los DELINCUENTES


En un estudio realizado en 1984 por Betty Grayson y Morris Stein, se le pidió a convictos de asalto a mano armada, violaciones y asesinatos que le dieran un vistazo a la grabación de una concurrida acera neoyorquina. ¿La razón? pedirles que identificaran a cúales personas escogerían para asaltarlos.

Aunque cada uno de los criminales vio la grabación por separado, los científicos se sorprendieron al descubrir un marcado consenso en cuáles son las características que definen a un “blanco fácil”, o un transeúnte susceptible de agredir.



Estas señales son llamadas precipitadores, y los maleantes las detectaban inconscientemente en los transeúntes sin importar su género, edad, raza o complexión física.  Algunas mujeres de contextura menuda eran descartadas, mientras que algunos hombres corpulentos eran seleccionados como víctimas factibles.

Las actitudes más resaltantes de los “blancos fáciles” eran las siguientes:

- Caminar inseguro: Desde que el mundo es mundo, los depredadores han enfocado sus fauces a los más lentos de la manada.  Si lo proyectamos a la actualidad, las personas proyectan indefensión cuando caminan demasiado lento arrastrando los pies, o cuando lo hacen de manera frenética y apurada demostrando ansiedad.

Lo que debes hacer: Los científicos denominaron “Sincronización estable” al ritmo ideal de caminata: ni demasiado rápido o lento.

- Parecer perdido o confundido con su destino: Cuando una persona se encuentra nerviosa, es posible que dude el camino que deba tomar.  De repente frena en seco en una esquina, duda viendo hacia ambos lados y finalmente cruza… para luego frenar de nuevo y regresar hacia el lado opuesto.  Los violadores valoran este tipo de actitudes en sus víctimas pues sienten que pueden dominarlas (Para ellos no es tan importante el sexo, tanto como el juego de poder del sometimiento).

Lo que debes hacer: Además de tener un ritmo de caminata estable, planifica mentalmente tu ruta y “fluye” por ella sin titubear.

- Mantener el mentón bajo y la mirada perdida: En este sentido, las cosas han cambiado mucho desde los años ochenta.  Ahora prácticamente caminamos pegados a nuestros teléfonos… lo que baja nuestro mentón y ya sabemos que eso nos hace ver más bajitos e incluso indefensos.   Estar distraído también es un imán de problemas, pues los criminales siempre buscarán tomarte por sorpresa.

Lo que debes hacer: Mantente alerta de tu entorno y la gente que te rodea, especialmente si estás en un lugar que no conoces bien.  Asegúrate de mirar a lacara con una expresión neutral.  Esto disuade a la mayoría de los asaltantes pues es una señal de poder.

- Alardear de tu solvencia económica: el Criminólogo Richard Wright de la Universidad de Missouri asegura que la mayoría de los ladrones ven la vida como un sistema injusto, y que la demostración pública que hacen los demás de sus bienes, puede avivar esa rabia contenida.

El científico hace hincapié en que esto no necesariamente tiene que ser manifestado con joyas o autos caros; cualquier joven “con cara de fastidio”, ondeando una vistosa tableta digital de última generación despertará estos impulsos muy fácilmente.

Lo que debes hacer: pues ser precavido y no exhibir en público señales que denoten una holgada tarjeta de crédito.

- Detenerse a hablar con extraños: Calvin Donaldson ha estado en prisión por años luego de asaltar a una pareja que detuvo, preguntándoles una dirección.  Él mismo nos recomienda: “Una vez que un criminal logra que te detengas a hablar con él, estás abriendo la posibilidad de ser atacado.  Simplemente no te detengas”.

Lo que debes hacer: Mantente en movimiento y alerta, especialmente cuando vayas a entrar a tu coche.

- Tratar de negociar o resistirse: Si sólo se trata de un robo, el psicólogo criminal James Arey recomienda asumir la actitud de “hombre gris”.  No te desesperes, no hables y entrega exactamente lo que se te pide.

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