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¿Cómo hablar en público sin quedarte sin aire?


Al hablar en público ¿Sientes que te sofocas?
¿Mala pronunciación por falta de aire?

El sentir la falta de aire cuando se habla en público no es nada nuevo y de hecho es un problema muy común, aquí te mostraré algunos puntos importantes para que puedas, no solamente tomar aire en esos instantes, sino también para administrarlo de una mejor forma, esa es la clave.

Partiendo del hecho de que no se tiene ningún problema de salud en el sistema respiratorio, bien se puede asegurar que simplemente algo se hace mal cuando se habla en público, no estamos administrando bien el aire o en otras palabras, aunque parezca algo ridículo, se nos ha “olvidado respirar”.

Te presentaré tres Técnicas para no sufrir de falta de aire, sin embargo antes de ello creo oportuno mencionar por qué es necesario y prácticamente fundamental tener “un buen aire” para hablar ante los demás.

Primeramente, lo más claro y contundente es lo siguiente: Si no tienes aire sencillamente no podrás hablar. Si no hay aire, tampoco habrá voz. La falta de aire te hará verte nervioso o nerviosa ante lo demás. La falta de aire suele ser un indicativo de nervios.

Si tienes como plan tomar aire solo cuando hayas terminado tu idea, es posible que la última parte de esa idea, sólo sea escuchada por quienes están en la primera fila o en su defecto, más cerca de ti.
El sentir la falta aire tiende a producir una mayor velocidad al hablar, lo cual resulta en una menor comprensión por parte de la audiencia. 

La falta de aire bien puede provocar un aumento en la ansiedad. Veamos ahora y entremos de lleno a conocer propiamente las técnicas para saber administrar el aire al hablar en público:

01. REGULAR LA VELOCIDAD AL HABLAR.

 Una buena manera de poseer un mayor control sobre el aire, es hablar de forma moderada. Cuando se presenta algún tema en público, la velocidad con que se habla suele ser más lenta, a diferencia de cuando se habla con una persona.
Si hablas más despacio podrás darte cuenta cómo administrar el aire, llega a ser algo más fácil, pero no sólo esto, sino que también la comprensión y captación de tu mensaje será mejor. Por lo tanto, para tener un mejor control del aire, comienza por enfocarte en hablar más despacio.

02. HAZ PAUTAS AL HABLAR.

Al hacer tu presentación ¿consideras las pautas como momentos incómodos y en tu mente aparentan ser instantes eternos? Realmente si es una pausa involuntaria bien podría llegar a ser un momento muy incómodo, pero por otro lado, hacer pautas intencionalmente es una excelente técnica para llamar la atención del público, pero no solamente ello, sino que también te permitirá tomar aire con toda tranquilidad.

Algunos consideran que al hablar en público no debe existir ningún momento de silencio con tal de no quedar mal, sin embargo esto no es así. Cuando haces una pauta se corta ese trance, ese dormitar que produce tu voz por hablar de manera continua y uniforme; pero además es una excelente oportunidad para respirar de forma un poco más profunda.

03. RESPIRA CON DIAFRAGMA.

Respirar con el diafragma es un poco diferente a respirar únicamente utilizando los pulmones. Cuando respiras con el diafragma, al momento de inhalar tu estómago se llena de aire, y al momento de exhalar el volumen del estómago desciende.

Respirar con el diafragma posee algunas ventajas, por ejemplo te será más fácil potenciar tu voz y el aire a utilizar para hablar será menos en relación cuando guardas tu aire en los pulmones, es más, respirar y hablar con aire del diafragma es uno de los ejercicios más habituales por los cantantes e intérpretes musicales, ellos bien saben que si desean alcanzar notas musicales altas y mantener su voz sostenida por varios segundos deben guardar aire en su diafragma y no en sus pulmones.

Otros ejercicios!!

 Para desarrollar este tipo de respiración haz el siguiente ejercicio: En tu cama y bocarriba, coloca tus manos sobre tu estómago, ahora inhala aire pero guardándolo en el estómago, con tus manos podrás notar como es la parte alta del estómago la cual aumenta su volumen.

Mantén el aire durante un instante y luego comienza a exhalar lentamente, todo esto es con el propósito de acostumbrarnos a una respiración diafragmática, es decir una mejor respiración para hablar en público.

Dicción: Qué hacer para mejorarla?


   La lectura en voz alta 

Es muy recomendable para ejercitarnos, especialmente cuando respetamos los signos de puntuación. Cabe señalar que cada signo nos marca la velocidad y énfasis que debemos dar al texto que estamos leyendo. Por ejemplo, la coma representa una pequeña pausa; una o varias palabras entre comas, significa que debemos hacer una inflexión mas larga (pausa mayor) dentro del tema tratado; el punto y la coma hace alusión a un espacio temporal mas grande que las anteriores, pero pertenece al mismo tema.


Las comillas
Simbolizan que debemos darle un énfasis especial a un titulo o a una cita textual; las palabras entre guiones cortos deben acentuarse con mayor firmeza, dejando también una pausa tanto cuando aparece el primero, como cuando cierra la frase el segundo. Los puntos suspensivos reflejan un espacio especial en tiempo, como dejando al publico en estado alerta, próximo a recibir una sorpresa. El punto y seguido refleja que el tema seguirá tratándose con mas detalles, siguiendo a la idea principal. El punto y aparte se dirigen a un cambio de tema pero que tiene que ver con el titulo del texto; también puede ser un corte hacia otro enfoque del mismo párrafo anterior (Vivaldi, 1983).

Los paréntesis
Y corchetes encierran información extraordinaria del autor del tema, a fin de que el lector tenga a su alcance más datos que se desconocía en torno al texto. En los paréntesis restablecen pequeñas observaciones en hechos o instrucciones, mientras que al usar corchetes se hace referencia a datos históricos o extractos de citas textuales relacionadas con el tema en rigor.

Los guiones largos
Son los signos que nos permiten identificar a los personajes sucesivos que van interviniendo en los diálogos de las novelas y los cuentos, así como en los parlamentos para teatro, cine, radio, y televisión.
Para los signos de admiración y de interrogación, es necesario realizar la entonación respectiva; ambos se pueden combinar, dando el efecto de elevación de la voz, pero inflexionando en tono de pregunta.

La articulación exagerada de las palabras
Es una técnica que nos permite forzar la buena pronunciación de cada fonema. La coordinación de una boca bien abierta con la posterior movilización de la lengua que toca los dientes y el paladar, hablando pausadamente y con voz elevada, nos permite obtener una diáfana producción de sonidos inteligibles, acostumbrando de paso a nuestro cerebro y oídos a articular correctamente cualquier palabra.

Expresar el abecedario letra por letra
favorece en mucho el dominio de cada sonido fonético. Cuando hacemos un recorrido de todas las letras, nos acostumbramos a escucharnos bajo una correcta pronunciación de cada uno de los signos, situación que nos hace más exigentes con nuestras exposiciones. Podremos enriquecer este ejercicio si nos proponemos aplicarle los cuatro niveles de modulación a cada fonema, y posteriormente combinamos dichos niveles en la pronunciación de cada letra.

Morder un lápiz horizontalmente entre ambas mandíbulas
Es una técnica para ayudar a la lengua y a los músculos faciales a esforzarse más en la obtención de una mejor dicción. Se puede leer o improvisar de esta manera, a tal grado que pueda entenderse lo que decimos, aun con la boca casi cerrada.

Pronunciar por silabas


Cada palabra, en especial las mas difíciles de pronunciar una vez que separemos por silabas, entonces decir las palabras completas, sin olvidarnos de que debemos investigar el significado de ellas.

http://metodoalemandecanto.com/blog/tecnicas-y-ejercicios-para-mejorar-la-diccion/

Los 3 consejos de Aristóteles para una presentación exitosa

Toda presentación tiene un objetivo claro: convencer a otros de tu punto de vista.  Quieres que ellos no sólo te entiendan, sino que se sientan identificados con tus ideas y que compartan tu entusiasmo.
 ¿Por qué la mayoría de las presentaciones son tan aburridas?
 
La mayoría de nosotros estamos absolutamente seguros de que “hablarle” a un grupo de personas durante 30 minutos, cuando más bien estamos leyendo textualmente una presentación de diapositivas, es una excelente manera de arrancarle bostezos hasta al asistente más interesado.
El problema es que en el ámbito profesional, pensamos que una presentación es sinónimo de neutralidad y distancia.  ¡Pero… si queremos obtener una respuesta efectiva de nuestra audiencia, tenemos que persuadirlos con nuestro discurso!
Aristóteles afirmaba que para persuadir tanto a individuos como a grupos de personas, debes incluir estos tres factores en tus presentaciones: 
- El atractivo lógico, a través de la evidencia:  Es necesario que uses una estructura que mantenga la fluidez de la información a lo largo de toda la exposición; cada vez que establezcas un argumento clave, es bueno que lo acompañes de la correspondiente evidencia o verificación. 
Cuida no extenderte en gráficos muy complejos o tediosos… ve directamente a las cifras y hechos que tú mismo sabes que crearán el mayor impacto.  Los gráficos extensos puedes reservarlos a un informe impreso o electrónico que acompañe tu presentación. 
- El aspecto ético, a través de tu credibilidad: De nada sirven los datos si no te conectas con tu audiencia.  Compartiendo tus valores y tu experiencia, te mostrarás como un ser humano (algo bastante difícil en esta época).  Esas referencias de tu propio punto de vista hará que tu público se involucre más estrechamente con tu mensaje.
 Recuerda que comenzar la presentación con una anécdota relacionada con el contenido de la misma, siempre es una buena idea.  Sólo mantenla por debajo de los tres minutos de duración. 
- El enfoque emotivo: Tu lenguaje no tiene que ser totalmente técnico en todo momento.  No es lo mismo decir “Fue una negociación difícil” a decir “Fue un juego de poderes que llevó nuestra paciencia al límite”.  No te frenes al expresar tus emociones, incluso si es con todo tu cuerpo.

Siempre recurre a ilustradores y a un tono de voz adecuado que sea dinámico (nada de monotonías por 45 minutos).

 Debes crear en tu audiencia el deseo de saber más, y luego permitir que tus ideas lo satisfagan.  Llévalos a ver el problema, tu proyecto, tu propuesta desde tu propio punto de vista y luego pídeles su opinión al respecto.

 ¿Cómo puedes saber si el proceso dio resultado? pues por la respuesta de tu público; una audiencia que ha sido impresionada por una presentación, tendrá preguntas, comentarios, querrá compartir su propia experiencia… ¡Déjalos que lo hagan! enriquecerá mucho el intercambio de ideas.
 
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