7 claves del lenguaje corporal

El lenguaje corporal y la comunicación no verbal pueden tener un gran impacto en tu vida profesional, así como crear o romper un trato, una relación de negocios e incluso tu éxito financiero. “En los negocios, una de las cosas más importantes es la impresión que das a las personas”, dice Eliot Hoppe, autor y experto en lenguaje corporal. 


El lenguaje corporal incluye los movimientos corporales, las expresiones faciales y gestos, así como el tono de voz. Toma nota de los tips de Hoppe para optimizar tu probabilidad de tener éxito: 

1) Postura: Las personas hacen suposiciones sobre otros en los primeros cuatro segundos, dice Hoppe. “En los negocios debes recordar que cuando entras a una sala, la gente ya tomó una decisión sobre ti antes de que te sientes”. 

Para asegurar  que vas a una reunión de negocios con iguales debes tener una buena postura. “Ponte derecho y ten un caminar enérgico, ya que quieres mostrar tu deseo de estar ahí y tu confianza en ti mismo”, señala Hoppe. 

2) Apretón de manos: El contacto físico es parte esencial del lenguaje corporal, así que si lo haces mal podrías generar rechazo, mientras que hacerlo bien puede ser el primer paso a una transacción de negocios exitosa. 

“En la mayoría de los lugares del mundo, un apretón de manos en los negocios es la norma y a partir de él puedes tener una idea sobre si la persona es dominante y agresiva o pasiva”, afirma Hoppe. 

Una advertencia importante: Observa el “juego de poder”. Observaciones como apretones débiles o firmes pueden ser fáciles. Pero también debes revisar al saludar a alguien si la otra persona  intenta mover el apretón de manera que su mano quede arriba. “Éste es un juego de poder”, dice Hoppe. Aunque la mayoría de estas reacciones son inconscientes, a veces son una señal de lo que la persona desea de ti. 

También debes observar qué hace la mano libre durante el saludo. ¿La otra persona usa la segunda mano para apretar tu mano o para presionar el otro brazo? Conforme más arriba esté la mano libre, mayor es el juego de poder según Hoppe. 

George Bush y Tony Blair eran un caso clásico de toque de juego de poder. “Quien ponía su mano arriba o entraba antes a una habitación siempre era un tema”, dice Hoppe. 

Otro consejo: No detengas una bebida en la mano que usas para saludar gente. “Todo lo que sentirá la otra persona es una mano fría y mojada”, dice Hoppe. “Y no quieres dar esa impresión”.

3)  Tocarse la cara: Nunca toques tu cara. Esto demuestra falta de confianza y deshonestidad, mientras que tocar tus labios puede ser señal de falta de acuerdos. “Cuando ves a alguien tocarse la cara, instantáneamente desconfías de ellos”, dice Hoppe. 

4) Tono de voz: El tono de voz juega un papel muy importante en la comunicación. “Si estás tratando de convencer a alguien de algo presta atención a tu tono de voz. Si estás haciendo una afirmación o dando una orden tu voz debe reducir su tono al final de cada oración. Así que si estás tratando de convencer a alguien, asegúrate de hacerlo”. 

También ten cuidado: Una persona que está tratando de decepcionar a alguien tiende a alzar la voz al final de cada oración. 

5) Vestimenta: El rojo y el amarillo son colores de poder. Ten cuidado al usarlos, ya que pueden mostrar confianza o hacerte lucir arrogante frente a las personas. 

6) Parecer vulnerable: Observa a los artículos de tus colegas como a las plumas y lentes, ¿tienen los bordes masticados? ¿Cómo detienen sus libros o portafolios? Estos comportamientos  indican cómo una persona realiza negociaciones, así como su confianza de negocios. 

“Cuando nos sentimos vulnerables protegemos el área de nuestro cuello. Cuando alguien se siente vulnerable intenta protegerse (cargando libros o papeles frente a su pecho o tocándose el cuello), lo cual es una técnica para notar la auto confianza”, dice Hoope. 

7) Postura de parado: Si quieres dar la mejor impresión cara a cara con alguien, toma un pequeño paso a la izquierda de manera que tu ojo derecho se dirija directamente al ojo derecho del colega.

10 tácticas que debes aplicar al negociar un aumento


Negociar un aumento de sueldo puede llegar a ser una de las pruebas más duras para tu temple y resistencia mental, sobre todo si nunca lo has hecho antes. No por eso deja de ser muy necesario, puesto que según el sitio Salary.com, las pérdidas acumuladas que puedes tener como profesional si nunca buscas una mejor remuneración, podrían ascender a un millón de dólares a lo largo de toda tu vida.
Eres tú, o ellos.
Eres tú, o ellos.

¿Suena como mucho dinero? Seguro que lo es, ¡Y mucho más si piensas que no puedes alcanzarlo!
Para ayudarte en este proceso vital para tu bienestar, aquí tienes 10 tácticas de guerrilla para lograr negociar ese salario que te mereces:

#10. Piensa en la negociación como un campo de batalla.

En definitiva, al negociar un aumento de sueldo estás exigiendo algo que la otra parte simplemente no tiene interés en darte (Si así fuese, ya lo habría hecho, o no estarías leyendo este artículo en primer lugar). Estar sintonizado con este concepto te ayuda a tener la actitud correcta, según una investigación de George Mason y Michelle Marks.
Pensar en tu aumento de sueldo como una batalla aumentará las posibilidades de obtenerlo...

#9. Siempre usa números precisos en ofertas y contraofertas.

Durante un conflicto bélico, ¿Crees que los objetivos se plantean de manera general (“Manda a unos cuantos muchachos a vigilar este río“), o se de ser más específico?
Exactamente igual pasa cuando negocias tu salario. Debes ser específico, proponer números concretos en ofertas y contraofertas; No propongas montos muy altos (esperando que la otra parte haga una oferta a la baja), pues la Universidad de Columbia demostró que esto predispone a tu empleador a discutir. Exige lo que te parece justo, así la negociación avanzará más rápido y tendrás mayores probabilidades de éxito.

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Tips adicional: si vas a dar un monto, que no sea redondeado (Por ejemplo, $1000). Da un monto inexacto, como $1240; así la otra parte tendrá la impresión de que hiciste una investigación exhaustiva y estás haciendo una exigencia lógica y no caprichosa.

#8. Recluta a tu empleador en tu causa.

Las guerrillas de muchos países reclutan en parte de manera “obligatoria“, o a la fuerza… pero las que mejor funcionan son las que “enamoran“a otros a unirse a su causa.
¿Cómo enamorar a tu empleador (te tu causa, ojo)? Háblale de tus aspiraciones, tus metas, y cómo beneficiarían a la empresa. Da algunos detalles sobre tu vida en ese momento, y según Adam Grant, especialista en negociación, estarán más propensos a identificarse con tus necesidades y otorgarte tu aumento.

#7. En la medida de lo posible, mantente oculto.

Las guerrillas atacan de la manera más silenciosa y precisa posible; raramente muestran abiertamente su cara al enemigo. En la vida real, el Profesor Michael Taylor del Imperial College en Londres demostró que en una negociación cara a cara, la persona de más poder (tu empleador), tiene las de ganar; cuando las negociaciones se han iniciado a distancia (por ejemplo, correo electrónico), tus posibilidades de ganar la negociación aumentan hasta un 15%.
Comenzar a negociar a través del email te da un 15% más de probabilidades de éxito.
De esta manera puedes hacer una buena introducción a tu caso, sin tener la presión de hacerlo directamente en una entrevista formal (y tu jefe puede leerla con calma; imagínate el caso de que lo interrumpan a cada rato mientras le expones tu caso cara a cara).

#6. Cuando estés en persona, no le quites la vista a tu presa.

Ya sabes que el contacto visual directo puede resultar intimidante para la mayoría de las personas, y que deberías mantener la mirada relajada, evadiendo por momentos de manera natural. Pero ya sabes que ésta no es una negociación común, ¡Es una batalla!, así que prestar atención con un fuerte contacto visual tanto al hablar como para escuchar le dará énfasis a tu intención.
Y cuando sea el momento de la verdad…

#5. No guardes “armas secretas“para el final.

No eres parte de las fuerzas armadas, que pueden apretar un botón y teñir el cielo de rojo con sólo quererlo. Peleas en la jungla con los mínimos recursos, ¡Así que debes aprovecharlos todos en cada ataque!
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Según una investigación de Deepak Malthora en la Universidad de Harvard, a los empleadores les resulta frustrante que quien solicita un aumento no ponga todas las cartas sobre la mesa de una sola vez. Al hacerlo, pueden tener una mejor idea de la situación para el aumento… la negociación se da más rápido, y ya sabes lo que eso significa: mejor para ti.

#4. Deja que tu oponente reaccione.

Puede que tengas una estrategia inicial, pero debes permitirle a tu oponente reaccionar a ella. Quizás estás impidiéndole retroceder o rendirse, y si es así, no le quedará más remedio que luchar como una rata acorralada.
(Quizá te estás riendo porque acabo de llamar a tu jefe rata) ¿Listo? continuamos:
Durante una negociación de salario, haz una pausa luego de exponer toda tu situación e invita a tu empleador a expresarse. Que hable, que diga lo que piensa, lo que siente. Invítalo a reaccionar. Si no lo haces, ¡Incluso podría estar pensando en otorgarte el aumento, y como no lo dejas expresarse, puede empezar a dudar!

#3. Demuestra tus emociones

Eres un guerrero de la jungla, y cuando ha comenzado el ataque puedes hacer todo el ruido que quieras. Adam Galinsky de la Escuela de Negocios de Columbia, descubrió que mantener absoluta calma durante una negociación de aumento de sueldo, reduce tus posibilidades de obtenerla. ¿Te sientes frustrado, enojado, eufórico? demuéstralo (pero no de manera que tengas que disculparte luego)
Y por “disculparte“, sabes a lo que me refiero.
Y por “disculparte“, sabes a lo que me refiero.

#2. Pega primero

¿Crees que un guerrillero esperaría a que lo descubran para lanzar un ataque?
El que ataca primero, ataca dos veces; no importa lo que pase, haz tú la primera oferta, tomando en cuenta la recomendación 9. El hacer tú la primera propuesta te pone al frente de 
la negociación, y te da una ventaja psicológica sobre el otro.

#1. No esperes un “Ganar-Ganar“

Puede ser que pienses que al negociar un aumento de sueldo, debes pensar en la estrategia de “ganar-ganar“. Tú ganas algo y tu empleador también. Esta actitud puede ser que te haga sentir mejor antes, durante y después de la negociación, pero está demostrado que reduce las posibilidades de que logres lo que buscas.

7 Claves del Marketing

Vivimos de lleno en una auténtica revolución propiciada por la Web 2.0 que ha traído consigo dos consecuencias positivas de importancia: las extraordinarias posibilidades para relacionarnos y comunicarnos con los demás por vía digital (para eso al fin y al cabo fueron creadas originalmente las redes sociales) y lo que podríamos calificar como una nueva era de marketing personal que abre las puertas a conseguir todo tipo de objetivos personales y profesionales.

El concepto de marketing personal (que engloba al íntimamente relacionado de marca personal o personal branding) es heredero directo de la gestión de imagen de la era pre-digital. Nos permite trazar el sendero de nuestro desarrollo profesional ganando contactos estratégicos, potenciando una imagen que refleje nuestros valores y estilo, estableciendo nuestra credibilidad, generando entusiasmo en torno a nosotros y nuestros proyectos y por supuesto consiguiendo las metas laborales y profesionales que nos hayamos marcado. Para ello, es imprescindible trazar un plan individualizado que tenga en cuenta la situación específica de cada cual y que en muchos casos deberá ser gestionado por profesionales (al menos al principio y hasta que el interesado o interesada se haya capacitado).

Desde nuestra experiencia en soy una marca en este tipo de planes para casos tan diferentes como los de políticos, deportistas de élite, empresarios, ejecutivos o desempleados, queremos apuntar a siete de las claves de éxito que se repiten una y otra vez y que forman siempre parte integrante de toda hoja de ruta.

1) Pensar en positivo.

Es imprescindible promover un espíritu positivo cuando nos ponemos manos a la obra en cualquier proyecto de este tipo. El pensar (¡y actuar!) en positivo nos ayuda no sólo a dar lo mejor de nosotros mismos, sino a ponernos objetivos más ambiciosos y a no magnificar las dificultades a las que nos enfrentamos. También nos impulsa a rodearnos de personas que compartan el mismo espíritu y a motivarnos intrínseca y extrínsecamente para conseguir nuestros objetivos. Y todo ello es más que necesario.

2) Centrarnos en aportar valor.

Nuestro éxito lo determinan siempre los demás (son ellos finalmente los que nos validan comprando nuestro producto o servicio, ascendiéndonos u ofreciéndonos empleo) y es proporcional al valor que aportemos con nuestro trabajo. La fórmula es sencilla: cuanto más valor aportemos, más seremos reconocidos y atraeremos las oportunidades que necesitamos para alcanzar nuestras metas. El marketing personal no es un ‘egotrip’, sino una aventura centrada siempre en los demás y en cómo podemos contribuir con nuestro talento y habilidades a su éxito. Para recibir, primero hemos de dar.

3) Establecer objetivos realistas y concretos.

En nuestra experiencia nos hemos encontrado con individuos con una opinión inflada de sí mismos y, por el contrario, con aquellos que no se valoran en su justa medida. En ambos casos hemos de estudiar las posibilidades reales de cada cual basadas en su experiencia, talento y proyección y establecer una serie de objetivos realistas y realizables con sus KPIs (key performance indicators) correspondientes que habremos de medir periódicamente durante la implementación del plan.

4) Crear un ecosistema 2.0 a medida.

De todos es sabido que el ‘estar por estar’ en Internet y las redes sociales no sólo no nos ayuda sino que directamente y en muchas ocasiones nos perjudica. Cada caso requerirá una presencia estratégica en determinadas redes y medios sociales dependiendo del énfasis que queramos darle: ¿contenidos escritos? ¿contenidos multimedia? ¿networking? Un mínimo común denominador suele ser en prácticamente todos los casos el contar con un espacio web (página, blog o ambos) que actúe como catalizador de ese ecosistema y que se convierta de facto en nuestra ‘casa’ en Internet. Por eso un diseño o rediseño web es casi siempre recomendable y hemos de contar con un diseñador/a que entienda la dinámica del personal branding y del marketing personal.

5) Llevar a cabo un benchmarking antes, durante y después del plan.

El éxito siempre deja huellas y siempre hay lecciones que podemos y debemos aprender de nuestros competidores más directos y, en general, de todos aquellos que ya están consiguiendo los objetivos que nosotros aspiramos a conseguir. De eso precisamente trata el benchmarking: de establecer una comparativa fructífera con nuestros competidores presentes y potenciales que nos ayude a visualizar de forma nítida la aportación que queremos realizar y también a diferenciarnos con un estilo propio. Todo ello sin renunciar a aprender y en ocasiones a imitar ciertas prácticas positivas que funcionan.

6) Practicar de forma decidida el networking y el marketing social.

Precisamente porque nuestro éxito viene siempre de los demás, un plan de marketing personal siempre está basado en conectar con nichos de audiencia específicos que forman parte de nuestra estrategia. Entre estos nichos destacan: los ya mencionados competidores y compañeros de profesión, clientes presentes y potenciales, influyentes o influencers, medios de comunicación que se puedan hacer eco de nuestro trabajo y muchos más. Redes sociales como LinkedIn o Twitter nos ayudan precisamente a llegar a esos contactos de forma mucho más rápida y menos farragosa que mediante el networking tradicional: y esa es la nueva era del marketing social a la que apunta Google con las últimas actualizaciones de su algoritmo

7) Autocapacitarse progresivamente y tomar las riendas.

Algo tan íntimo como nuestro marketing personal nos llama a una implicación directa a medio y largo plazo. En soyunamarca lo tenemos claro, y nuestro modelo no es crear relaciones de dependencia sino invitar a los interesados a formarse y a capacitarse de tal manera que progresivamente puedan tomar las riendas de elementos clave de su marketing personal como la gestión efectiva de sus redes y medios sociales, etc. Aunque en casos puntuales (como el de los famosos) esto no sea siempre factible, el objetivo es acompañar en el proceso como un amigo que siempre está de tu parte y en el que puedas confiar y delegar cuando sea necesario.

Cuando las cosas se hacen bien suelen salir bien, y el marketing personal no es una excepción. El desafío para todos nosotros es descubrir, configurar, comunicar y gestionar nuestra marca personal de la forma más divertida y productiva posible para alcanzar y superar nuestros propósitos. Y para ello, es del todo recomendable un plan que actué como acicate permanente y nos saque a veces de nuestra zona de confort para aventurarnos por la senda que lleva a la excelencia. Estamos dispuestos a acompañarte.

Logra hablar de temas incómodos con tu pareja

Quizás pienses que es complicado hablar un tema difícil con tu pareja, o compartir con ella tus preocupaciones, o decirle las cosas que te molestan de tu trabajo.
Lo cierto es que cualquiera de estos tópicos puede ser difícil de abordar si no tenemos la disposición mental correcta. Según el psicoterapeuta Aaron Karmin, depende de cada quien y la relación que tienes.
Karmin nos ofrece algunas recomendaciones que te serán muy útiles al conversar temas difíciles con tu pareja:

#7. Analiza tus motivaciones personales

Antes de hablar, hazte tú mismo un examen personal para entender tus propias emociones y motivaciones. Puede parecer tedioso llevar un diario de tus emociones y sentimientos (lo que recomienda el especialista), pero peor aún es pasar meses, incluso años, sin poder hablar de lo que sientes con quien compartes tu vida.
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Escribir tus motivaciones te ayuda a tener una mejor perspectiva de ellas. Puedes ayudarte respondiéndote estas preguntas:

- ¿Cuál es la peor parte de lo que voy a decirle?
- ¿Cómo me hace sentir esa parte?
- ¿En qué otra ocasión me he sentido de la misma manera?
- ¿Qué prefiero: tener la razón, o estar en paz?
- ¿Qué es lo que quiero alcanzar con esta conversación?
- ¿Qué es lo que más me preocupa de sacar a colación este tema?
- ¿Cómo me afectará a largo plazo?
-¿Cuál sería el desenlace ideal?
Y la más importante: Si tuvieses que darle una recomendación a alguien que fuese a tener la misma conversación, ¿Qué le dirías?

#6. Escoge el momento correcto

Usualmente, el mejor momento para tener una conversación delicada no es fácil de identificar, pues ambos no tendrán la misma disposición a la misma hora del día. Karmin recomienda que el tiempo que ambos le dedicarán a esa conversación, sea de mutuo acuerdo, casi como una invitación.
Pocas frases generan más ansiedad que “Tenemos que hablar“

Invita a tu pareja diciéndole que quieres hablarle algo que te preocupa, y que quieres buscar el momento idóneo par hacerlo. Inclusive si sabes cuál será el momento que escoja, trata de hacer la invitación con poca antelación de tal manera de no crear tanta ansiedad al respecto.
En todo caso, la manera como plantees el tema debe ser buscando cooperación. Por ejemplo, la famosa frase “Tenemos que hablar“ le sube la tensión a más de uno, por lo que un “Quisiera comentarte algo que me tiene preocupado desde hace unos días, y quisiera saber tu opinión“, es quizá el otro extremo; trata de hacerlo natural y espontáneo.

#5. Elimina las distracciones

Es parte del sentido común, pero es conveniente apagar la música, la televisión, computadores y por supuesto, los teléfonos. Es parte de demostrar que esa conversación es lo más importante en ese momento y como tal, requiere de cierto aislamiento por parte de los dos.
Para hablar con tu pareja, siempre hazlo cara cara y a menos de 150 cm de distancia


De la misma forma, reserva tiempo suficiente. Siendo un tema delicado, es común que la conversación se extienda un par de horas. Asegúrate de que no haya premura o limitaciones de tiempo muy estrictas.
El lugar en el que hablen también es importante: ambos deben estar cómodos y poder verse cara a cara, a una distancia personal o íntima (entre 50 y 120 cm, como máximo).

#4. Asegúrate de que comunicas lo que quieres

Al hablar un tema difícil con tu pareja, es muy común mencionar al problema pero no al curso de acción. Si una pareja habla de su intimidad sexual, de lo que le gusta y lo que no le gusta, está estableciendo el problema pero de la misma forma quien inician el tema debe hacer una propuesta sobre qué hacer al respecto.

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Cuando son problemas de trabajo y estás esperando una opinión de tu pareja, es conveniente que le expongas el dilema que te ocupa la mente y enseguida decirle lo que piensas hacer… pero que quieres saber lo que piensa al respecto.
Muchas veces tú y tu pareja estarán de acuerdo en temas delicados aún antes de haberlos discutido, pero no se atreven a decirlo mutuamente; da tú el primer paso y verás que congenian mucho más de lo que te imaginabas.

#3. Asume la responsabilidad, verbalmente

Si hablas en plural (“Tenemos este problema“, “Tenemos que hablar“, “Hay algo que nos está pasando últimamente“), estás predisponiendo a tu pareja, pues le estás asignando un sentimiento o un conflicto que no necesariamente él o ella tienen.
Hablar en segunda persona te hace ver como si estás eludiendo una responsabilidad.

Aunque el problema los afecte a ambos, habla sólo por ti mismo; exprésate en primera persona: (“Tengo este problema“, “Estoy preocupado por esto“, “Hay algo que me pasa últimamente“). De esa manera le ofreces espacio para sentir, opinar y actuar; estás presentando tu parte del conflicto y le estás pidiendo que la complemente con su punto de vista.
Hablar en primera persona hace del tema que abordas un asunto personal, dándole la importancia real que tiene para ti. Hablar en plural siempre hace ver como que quieres diluir una responsabilidad.


#2. No des nada por sentado

El error más común es pensar que sabemos cómo va a reaccionar nuestra pareja ante un tema delicado. Lo peor que puede pasar es que nos expresemos de tal manera que no le demos oportunidad al otro de aportar; ¿Crees que tu pareja se enfadará por lo que le dices? no actúes como si eso fuese a pasar, ¡Y mucho menos le digas “Sé que esto te va a hacer enfadar“, antes de hablar!, eso molesta a cualquier persona.

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Así como tú no puedes leer la mente y los sentimientos, no esperes que tu pareja lo haga; no solo habla del conflicto, de lo que harías para resolverlo sino también de lo que te hace sentir este problema.


#1. Usa la escucha activa

Después de que has planteado ese tema que tanto te costó sacar a colación, viene la parte más difícil: la reacción o la opinión de tu pareja al respecto. Te advierto por adelantado: puede que no te guste lo que te diga, que no esté de acuerdo o simplemente tenga emociones encontradas con tu punto de vista.
Lo más difícil de conversar, es escuchar.

Debes recordar siempre que tu pareja no necesariamente piensa igual que tú, y la primera reacción de cualquier ser humano sobre un tema desagradable nunca es la más acertada ni refleja a cabalidad su postura al respecto. Hasta es posible que no puedan llegar a un acuerdo en esa “sesión“, y deban continuar la conversación luego, cuando tu pareja haya tenido tiempo de analizar mejor el problema.
Recuerda que si quieres paciencia y comprensión hacia ti, debes demostrarlas tú primero; así propiciarás un reflejo empático en tu pareja.

La primera impresión 10 leyes (para hombres)


Por Tiago Vollmer  en 14 marzo, 2013 en Seducción
El viejo dicho dice “No existe una segunda oportunidad para una primera impresión“, y no podría ser más cierto. 

En ese primer encuentro nos forjamos una idea de la otra persona, principalmente en los primeros minutos de conversación. Si es tu primera cita, ¿No te gustaría dar una primera impresión que sea memorable? aquí tienes 10 consejos para lograrlo:
10 leyes para una primera impresión

#10. Enfócate en ella

Lo vemos a cada rato; una pareja está tratando de conectar pero uno de ellos (o incluso ambos) están metidos de cabeza en sus teléfonos. Aunque conozcamos ya los beneficios que tiene el comunicarnos por mensajes de texto, es mejor que dejes las distracciones (electrónicas o no) a un lado.
#9. Habla normalmente

Es común que para impresionar, utilices un vocabulario al que no acostumbras, e incluso una actitud que no tenga nada que ver con tu personalidad. ¿A quién vas a engañar? ella va a darse cuenta de que hay algo raro en tí. Trata de proyectar lo mejor te tu propio estilo al hablar (Y si ella suelta algún desliz verbal, relájate).

#8. No te “vendas“

No abuses al hablar de tus logros, de lo que ganas, de tus estudios, de tu excelente trabajo. Eso arruinará tu imagen inmediatamente, aún más rápido que una fuerte dosis de testosterona.
A las mujeres no les gusta que les digas lo que tienes; mejor diles lo que aspiras.
¡TUITÉALO!

#7. Mantén un buen humor

Si bien es cierto que el misterio es la mejor arma de seducción, y un rostro de “hombre rudo“ puede ser una buena opción, mantente en modo “buen humor“. Aunque el mesero derrame un trago en la mesa (o sobre tus pantalones), trata de mantenerte cool. Ése es el secreto del nuevo macho alfa; sólo recuerda…

#6. Sonríe

Pero tampoco abuses de la sonrisa, no te mantengas mostrando los dientes todo el tiempo, pues te verás absolutamente falso. Y hablando de eso…

#5. Mantén la sintonía mental adecuada

No pienses en lo que pueda ocurrir después de la cita, o si la cita va a salir bien, o qué imagen va a formarse ella de ti… sólo concéntrate en el momento y trata de pasártela bien. Cualquier otra cosa que pase por tu mente sólo te distraerá de lo que ella te habla (¿Le estás escuchando, verdad?), o en el peor de los casos, ponerte nervioso.

#4. Comienza una conversación

Si ella no es muy conversadora, debes tomar tú la iniciativa. Trata de plantear un tópico que pueda ser de interés general. Olvida la política y la religión, por supuesto. Tampoco te enfrasques en fanatismos deportivos (ya habrá tiempo después para eso). Los primeros tres minutos del encuentro son decisivos para poner las ideas a ir y venir.

#3. Siéntate derecho

Ya sea por nervios, excesiva confianza o quizá un trago de más, tu postura puede resentirse y hacerte ver como que te estás “derritiendo“ en el asiento. Esto sólo proyectará desinterés; manténte derecho.

#2. Marca tú el final del encuentro

Más arriba mencionamos el misterio; es un factor importantísimo que puede ser la diferencia entre una segunda cita o una despedida definitiva.
No esperes a que la cita se “enfríe“ para finalizarla; déjala queriendo verte de nuevo.

Si la conversación es muy amena, o el momento está genial, pues permite que siga así. Si por el contrario, ves que ella muestra señales de estar cansada (no necesariamente aburrida), pues es momento de finalizar. Deja un poco para después.

#1. Recuerda los detalles

Siempre en la primera cita, ella te dará la información más relevante e importante para ella: sobre su familia, sobre su trabajo, sobre lo que le gusta. Sé que es difícil, pero debes recordar todos y cada uno de los detalles; ¡Los necesitarás en el furo!turo!

¿Miedo escénico? Véncelo en 8 pasos



Podríamos tener miedo a la oscuridad; a ciertos animales, a las alturas o incluso a los impuestos; pero pocas cosas hacen temblar más al ser humano que el miedo escénico.  Científicamente conocido como glosofobia (terror a hablar en público) ni las arañas de Spielberg pueden competir en capacidad a la hora de paralizarnos de angustia, nublar nuestros pensamientos y enfriar nuestras manos con un sudor gélido (ya sé, quizás estoy exagerando).

Lo que no es una exageración es la cantidad de personas que sufrimos de esta “característica”: Según Cheryl Hamilton, Profesora en comunicación del Tarrant County College, en su libro “Communicating for results”, el 95% de la población sufre de ansiedad en mayor o menor grado cuando tiene que dirigirse a un grupo de personas.  Aún más extraño es el hecho que muchas de estas personas pueden bailar o cantar ante una audiencia, siempre y cuando no le dirijan palabras directamente al público.

La cosa como que tiene que ver con el verbo, entonces. ¿Cómo podemos combatir el miedo a expresarnos ante diez, veinte, cincuenta o cien personas? Ésta es una pregunta ubicua en mis charlas sobre lenguaje corporal.

He aquí la “lista del mercado” que tienen que repasar para olvidarse de una vez por todas del miedo escénico:

1) La pasión nace de la investigación, y no al revés

El escenario muchas veces es el mismo: nos asignan en la universidad un tema para exponer del cual no sólo carecemos de “conocimientos almacenados”, sino que de paso no nos llama la atención en lo más mínimo. ¡Por supuesto! ¿Cómo nos va a gustar algo que desconocemos? y ¿Cómo vamos a tener seguridad al exponer algo que ni nos gusta ni dominamos?

Algunos creen que la pasión por un tema es lo que lleva a algunas personas a profundizar en el estudio del mismo, pero la verdad es al revés; en la medida que investigamos un tema, sus fuentes, protagonistas, historias laterales, hechos curiosos, estadísticas e implicaciones, nos gustará más y más.

¿Estás seguro de que sabes lo suficiente del tema?

Aunque pueda ocurrir que siga sin llamarnos mucho la atención, al menos tendremos suficiente información actualizada -de diversas fuentes- como para que nuestro cerebro pueda estructurar una idea general del tema, condición crucial para poder proyectar un tema con seguridad en un discurso.

En resumidas cuentas, no es lo mismo tratar de exponer un tema que revisamos “por encima” en Wikipedia a otro que nos hemos tomado la molestia de investigar en profundidad.

2) Divide y vencerás

Nos dicen que debemos hacer una exposición de veinte minutos, y recordamos la analogía de Einstein sobre la relatividad: vamos a sentir que estamos sentados sobre una hornilla durante toda la exposición, esperando que los minutos pasen rápido.

Pero ¿Qué pasaría si esos mismos veinte minutos los dividimos en pequeños bloques de dos minutos y medio? tendríamos ocho “contenedores”, donde no sería difícil distribuir ocho “partes” de nuestro discurso, entre introducción, breve historia, personalidades influyentes, aplicaciones, teorías, etcétera.  Y realmente, dos minutos y medio para hablar de un sub-temapasan volando. ¡Hagan la prueba!

3) Ínflate bien (pero no tu ego)

Para dominar el terror que sentimos cuando nos enfrentamos a un público de extraños, es importantísimo desarrollar nuestra respiración diafragmática. ¿Y eso con qué se come?, preguntarán ustedes; pues bien, se trata simplemente de respirar profundamente inflando la barriga o “panza”, y no el pecho.

¿Recuerdan que la forma de los pulmones es más amplia en la parte de abajo? pues si sólo inflamos el pecho estamos desperdiciando casi un 60% de capacidad respiratoria. ¿Y qué estamos sacrificando? oxígeno, ese almuerzo eólico tan importante para la materia gris.
Para los más geeks, pueden pensar en Darth Vader y su manera de respirar. ¿Recuerdan el sonido…? traten de respirar a ese ritmo, inflando el abdomen una y otra vez.

4) Usa la tecnología a tu favor, no en contra

En estos días es posible acompañar cualquier exposición con una presentación digital, ya sea en powerpoint o en otro software similar.  Pero hacer una presentación que cumpla con las normas básicas de la funcionalidad estética parece que escapa al criterio de muchos, pues generalmente vemos despliegues de figuritas, animaciones y colores que más que atraer la atención del público lo que hacen es desviarla.  Entre las recomendaciones generales que puedo darles:

- Eviten las animaciones; Ciertamente llaman la atención, pero ustedes NO quieren que los ojos del público estén en la figurita, sino en ustedes.

- Usen una gama de colores limitada: es un error común colocar muchas figuras de muchos colores, pensando que así la presentación se verá más “impactante”.  En realidad termina pareciendo como que un camión que transportaba trajes de payaso se volcó en la autopista.

- Coloquen información puntual: es un crimen flagrante poner más de cincuenta palabras en una lámina; recuerden que es un material de apoyo, y que ustedes son losque deben proyectar el contenido al público.

Una presentación diseñada profesionalmente les inspirará confianza y seguridad. ¡Compruébenlo!

5) Practica, joven aprendiz

¿Acaso puedo exagerar este punto? ya lo he mencionado en varios artículos, pero éste no puede ser distinto.

Práctica, práctica, práctica.

Éste es el secreto a voces que todo el mundo sabe pero que a todos les da fastidio poner en práctica, sobre todo porque les recuerda que van a tener que exponer. ¡Qué tontería! La realidad es que mientras más practiquemos (ante un espejo, con familiares, amigos o filmándonos), mejor nos irá.

No crean que los motivadores profesionales y los políticos, por más experiencia dando discursos que tengan, no hacen esto también.  Así que, si ellos lo hacen, mucho más razón para que nosotros lo apliquemos.

6) Hora de “Pimpear” tu actitud

Una vez que hemos practicado lo suficiente la presentación, es hora de añadir un poco de técnicas avanzadas.  Utiliza preguntas retóricas para mantener la atención de tu público, p. ej. pregunten “¿Qué tanta influencia creen que tiene el medio ambiente en el rendimiento académico?”.  Inserta silencios de uno o dos segundos después de datos relevantes o curiosos;  Para los puntos más interesantes, baja un poco la voz, como si estuvieses diciendo un secreto, y luego recupera tu volumen normal.  En los momentos más importantes, acércate a tu público físicamente, dando un paso o dos hacia ellos; cuando no sea necesario agregar tensión, sepárate un poco.

¡Dale interés a tu exposición con estas técnicas! Que no sea un discurso más; que sea algo que tu público recuerde, y principalmente por la manera como te expresaste.

7) El que madruga… encuentra el salón solo

Nada peor para tu autoconfianza que llegar tarde el día de la charla.  No sólo predispondrás al público en tu contra, sino que te sentirás presionado por haberlos hecho esperar, por lo que sentirás que tu rendimiento deberá ser el mejor… y por ahí te vas en un derrotero de pensamientos negativos que echará abajo todo lo que has construido con tanto esfuerzo.
Siéntete dueño de esa sala vacía; eso te programará positivamente para tu discurso.

Asegúrate de llegar temprano, si es posible antes que todos, para probar todas las herramientas que necesitarás; laptop, proyector digital, láminas, etc.

8) Mira que te mira, pero…¡Sin mirar!

Llega el momento de la verdad, y nos toca el momento de nuestra presentación.  Pero pasa algo curioso; por ley de Murphy, nos ha tocado exponer después de cuatro o cinco compañeros o colegas y el público está algo cansado.  El lenguaje corporal de la audiencia puede que nos desmoralice un poco -o incluso, bastante- si vemos a la gente con las caras apoyadas en las manos, jugando con bolígrafos, con la mirada extraviada o peor aún, jugueteando con sus teléfonos celulares.  

Quizás no seamos capaces de animarlos, pero tampoco debemos preocuparnos por esta actitud (que es perfectamente normal).  Para que esta situación no nos afecte, traten de hacer el truco de “ubicar tres rostros en el público, uno a la izquierda, uno a la derecha y uno al centro y míralos alternadamente a lo largo del discurso” pero sin mirar directamente a ningún rostro en particular. Dirijan la mirada al vacío entre dos personas; desconéctense de las expresiones faciales de quienes los escuchan.


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Transforma tu escucha en 5 pasos

Escuchar con concentración y empatía es crucial para el éxito de la comunicación. CommLab India ofrece 5 formas básicas para cultivar la habilidad de escuchar. Y lo hace porque la comunicación es vital en el funcionamiento de cualquier grupo u organización, más allá de su fin.


Sin embargo, por obvio que parezca decirlo, son comunes los problemas de comunicación dentro de las entidades más variopintas que afectan las relaciones entre empleados, entre subordinados y jefes, entre dueños y ejecutivos, y por supuesto entre clientes y empresa.

Así, para desarrollar una buena comunicación se necesita practicar determinadas habilidades de escucha.

1. Demostrar interés en los puntos de vista ajenos: Cada cual es libre de tener su propia opinión, y eso implica que los demás pueden opinar diferente. Al escuchar a alguien, es mejor mantener la mente abierta, sometido el ego propio y los prejuicios a distancia, mientras se dirige la atención al interlocutor. Mostrar un interés genuino en lo que dice la otra persona indica automáticamente que se sabemos escuchar y vale la pena conversar con nosotros. 

2. Concentración: Prestar atención a lo que la persona dice, en lugar de divagar. Una buena manera de lograr esto es interiorizar que cualquiera puede revelar una información importante que no debe pasarse por alto. 

3. No interrumpir innecesariamente: Se aprecia cuando uno es capaz de aportar argumentos o un punto de vista distinto a una conversación, pero siempre se debe dejar que la otra persona complete la idea que expone. No se trata solamente de que interrumpir a alguien es rudo, sino que afecta el hilo de pensamiento del hablante.

4. Poner atención al propio lenguaje corporal: Mucha de la comunicación se produce de forma no verbal. Por tanto, se necesita cuidar el lenguaje corporal mientras se escucha y mientras se habla. Es un indicador de cuán involucrados en la conversación estamos.

5. Acumular paciencia: No siempre resulta sencillo escuchar al interlocutor, y dejar que termine el contenido de lo que dice, porque puede parecer una tontería o ser una provocación. En esos casos, es mejor no juzgar prematuramente y esperar a que el hablante concluya. Y si al final continuamos pensando que su idea es errada, pues no tiene sentido desgastarse en discusiones innecesarias que probablemente no conducen a ninguna parte.

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