Logra hablar de temas incómodos con tu pareja

Quizás pienses que es complicado hablar un tema difícil con tu pareja, o compartir con ella tus preocupaciones, o decirle las cosas que te molestan de tu trabajo.
Lo cierto es que cualquiera de estos tópicos puede ser difícil de abordar si no tenemos la disposición mental correcta. Según el psicoterapeuta Aaron Karmin, depende de cada quien y la relación que tienes.
Karmin nos ofrece algunas recomendaciones que te serán muy útiles al conversar temas difíciles con tu pareja:

#7. Analiza tus motivaciones personales

Antes de hablar, hazte tú mismo un examen personal para entender tus propias emociones y motivaciones. Puede parecer tedioso llevar un diario de tus emociones y sentimientos (lo que recomienda el especialista), pero peor aún es pasar meses, incluso años, sin poder hablar de lo que sientes con quien compartes tu vida.
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Escribir tus motivaciones te ayuda a tener una mejor perspectiva de ellas. Puedes ayudarte respondiéndote estas preguntas:

- ¿Cuál es la peor parte de lo que voy a decirle?
- ¿Cómo me hace sentir esa parte?
- ¿En qué otra ocasión me he sentido de la misma manera?
- ¿Qué prefiero: tener la razón, o estar en paz?
- ¿Qué es lo que quiero alcanzar con esta conversación?
- ¿Qué es lo que más me preocupa de sacar a colación este tema?
- ¿Cómo me afectará a largo plazo?
-¿Cuál sería el desenlace ideal?
Y la más importante: Si tuvieses que darle una recomendación a alguien que fuese a tener la misma conversación, ¿Qué le dirías?

#6. Escoge el momento correcto

Usualmente, el mejor momento para tener una conversación delicada no es fácil de identificar, pues ambos no tendrán la misma disposición a la misma hora del día. Karmin recomienda que el tiempo que ambos le dedicarán a esa conversación, sea de mutuo acuerdo, casi como una invitación.
Pocas frases generan más ansiedad que “Tenemos que hablar“

Invita a tu pareja diciéndole que quieres hablarle algo que te preocupa, y que quieres buscar el momento idóneo par hacerlo. Inclusive si sabes cuál será el momento que escoja, trata de hacer la invitación con poca antelación de tal manera de no crear tanta ansiedad al respecto.
En todo caso, la manera como plantees el tema debe ser buscando cooperación. Por ejemplo, la famosa frase “Tenemos que hablar“ le sube la tensión a más de uno, por lo que un “Quisiera comentarte algo que me tiene preocupado desde hace unos días, y quisiera saber tu opinión“, es quizá el otro extremo; trata de hacerlo natural y espontáneo.

#5. Elimina las distracciones

Es parte del sentido común, pero es conveniente apagar la música, la televisión, computadores y por supuesto, los teléfonos. Es parte de demostrar que esa conversación es lo más importante en ese momento y como tal, requiere de cierto aislamiento por parte de los dos.
Para hablar con tu pareja, siempre hazlo cara cara y a menos de 150 cm de distancia


De la misma forma, reserva tiempo suficiente. Siendo un tema delicado, es común que la conversación se extienda un par de horas. Asegúrate de que no haya premura o limitaciones de tiempo muy estrictas.
El lugar en el que hablen también es importante: ambos deben estar cómodos y poder verse cara a cara, a una distancia personal o íntima (entre 50 y 120 cm, como máximo).

#4. Asegúrate de que comunicas lo que quieres

Al hablar un tema difícil con tu pareja, es muy común mencionar al problema pero no al curso de acción. Si una pareja habla de su intimidad sexual, de lo que le gusta y lo que no le gusta, está estableciendo el problema pero de la misma forma quien inician el tema debe hacer una propuesta sobre qué hacer al respecto.

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Cuando son problemas de trabajo y estás esperando una opinión de tu pareja, es conveniente que le expongas el dilema que te ocupa la mente y enseguida decirle lo que piensas hacer… pero que quieres saber lo que piensa al respecto.
Muchas veces tú y tu pareja estarán de acuerdo en temas delicados aún antes de haberlos discutido, pero no se atreven a decirlo mutuamente; da tú el primer paso y verás que congenian mucho más de lo que te imaginabas.

#3. Asume la responsabilidad, verbalmente

Si hablas en plural (“Tenemos este problema“, “Tenemos que hablar“, “Hay algo que nos está pasando últimamente“), estás predisponiendo a tu pareja, pues le estás asignando un sentimiento o un conflicto que no necesariamente él o ella tienen.
Hablar en segunda persona te hace ver como si estás eludiendo una responsabilidad.

Aunque el problema los afecte a ambos, habla sólo por ti mismo; exprésate en primera persona: (“Tengo este problema“, “Estoy preocupado por esto“, “Hay algo que me pasa últimamente“). De esa manera le ofreces espacio para sentir, opinar y actuar; estás presentando tu parte del conflicto y le estás pidiendo que la complemente con su punto de vista.
Hablar en primera persona hace del tema que abordas un asunto personal, dándole la importancia real que tiene para ti. Hablar en plural siempre hace ver como que quieres diluir una responsabilidad.


#2. No des nada por sentado

El error más común es pensar que sabemos cómo va a reaccionar nuestra pareja ante un tema delicado. Lo peor que puede pasar es que nos expresemos de tal manera que no le demos oportunidad al otro de aportar; ¿Crees que tu pareja se enfadará por lo que le dices? no actúes como si eso fuese a pasar, ¡Y mucho menos le digas “Sé que esto te va a hacer enfadar“, antes de hablar!, eso molesta a cualquier persona.

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Así como tú no puedes leer la mente y los sentimientos, no esperes que tu pareja lo haga; no solo habla del conflicto, de lo que harías para resolverlo sino también de lo que te hace sentir este problema.


#1. Usa la escucha activa

Después de que has planteado ese tema que tanto te costó sacar a colación, viene la parte más difícil: la reacción o la opinión de tu pareja al respecto. Te advierto por adelantado: puede que no te guste lo que te diga, que no esté de acuerdo o simplemente tenga emociones encontradas con tu punto de vista.
Lo más difícil de conversar, es escuchar.

Debes recordar siempre que tu pareja no necesariamente piensa igual que tú, y la primera reacción de cualquier ser humano sobre un tema desagradable nunca es la más acertada ni refleja a cabalidad su postura al respecto. Hasta es posible que no puedan llegar a un acuerdo en esa “sesión“, y deban continuar la conversación luego, cuando tu pareja haya tenido tiempo de analizar mejor el problema.
Recuerda que si quieres paciencia y comprensión hacia ti, debes demostrarlas tú primero; así propiciarás un reflejo empático en tu pareja.

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